martes, 21 de marzo de 2017

¡AHORA ME ENFADO Y NO RESPIRO!



En primer lugar, pedir disculpas a los seguidores del blog por mi ausencia en estos tres primeros meses del 2017. Me he propuesto sacar tiempo de donde no lo tengo para retomar mi actividad bloguera, para prestar con ello mi apoyo a quien más lo necesite y además darle un impulso a mi marca personal.

En segundo lugar, comentar que no he estado escribiendo en mi blog pero si lo estoy haciendo en una novela. Os cuento porque esto también puede interesaros. Soy coautora de K-Thar-Sys. 1ª Novela multiautor en la que participo como escritora junto a un grupo de grandes profesionales.


Cada día descubriréis un nuevo capítulo de nuestra novela, escrito por un autor diferente, el cual tendrá que hacerlo a partir del punto en que se encuentre la obra cuando la lea, al mismo tiempo que el resto de los suscriptores. A las 12:00 horas de cada día se publica un capítulo. Desde el 12 de enero  2017 no hemos fallado a nuestra cita y ¡cada vez está más interesante!


Podéis seguirnos: 

En nuestro canal youtube: 
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En Instagram: 
instagram.com/ktharsys


¡Cuando haces pop...ya no hay stop! Eso es lo que pasa cuando lees el primer párrafo de esta novela. Os recomiendo que no la dejeis pasar por alto y empecéis a leerla, ¡os enganchará! https://ktharsys.blogspot.com.es



Dicho esto…

¡A veces la vida sube el volumen y te irrita los oídos!

En la vida como en la carretera, encontramos baches. Unos son más grandes que otros, algunos más profundos, otros más amplios, otros más peligrosos…; pero sobre todo, son inoportunos y casi siempre estropean un trayecto de lo más agradable. 

En ocasiones, la vida es injusta para muchos y las personas solemos aferrarnos a nuestros descontentos y enfados, arrastrándolos más tiempo de lo normal o de lo que nuestra “salud mental y emocional” pueda soportar. 

Tenemos la fea costumbre de cebarnos con algo que nos produce malestar, comportamiento que termina por repercutir en muchos más ámbitos de nuestra vida, al igual que la manzana podrida que termina pudriendo las demás del cesto.

Y es que las malas rachas son esos nubarrones que tiñen de gris algunos momentos de nuestra vida. Algunas veces se marchan igual que vienen, pero otras veces se instalan “a bocajarro y sin anestesia”, y no hay forma de que se vayan…; bueno sí que hay forma, ¡echándoles!, nosotros tenemos el poder y la autoridad para conseguirlo, pero ¡a veces parece tan difícil!, ¿verdad?

Recientemente yo me he encontrado con un súper nubarrón encima, cargado de lluvia, relámpagos, rayos, truenos y… ¡centellas! Y ahora que parece que empieza a marcharse, lo veo desde otra perspectiva. Es cierto que hay muchas cosas en mi vida que me parecen injustas, que quiero cambiar o alcanzar, y esto me produce frustración, rabia e impotencia. Pero cuando estamos enfadados con el mundo, esto provoca problemas en las relaciones interpersonales, en la consecución de nuestros objetivos, ¡en tener la mente clara y dispuesta para la acción! Cuando estamos enfadados, y me incluyo sin tapujos, podemos ser espinosos a la hora de tratar a los que nos rodean, sin darnos cuenta y sin intención, pero podemos herir a los demás, reaccionando injustamente. Todo esto, está claro que agrava cualquier contratiempo que tengas, por tanto, hemos de “echar al nubarrón”, ¡antes de que sea tarde!

Cuando nos forjamos unas expectativas demasiado altas y éstas no se cumplen, nos desmotivamos. Pero es que a veces, en lugar de analizarlas, ajustarlas, y actuar de nuevo, queremos que el mundo cambie y se ajuste a nosotros para satisfacerlas. ¡Si claro!, ¡que listos! 

¡Pues yo me planto!, la vida es muy corta y hay que disfrutarla al máximo. ¡Qué manía con centrarnos en lo que no tenemos y pasar por alto, sin dar las gracias, ¡lo que tenemos!

La gratitud es el combustible del entusiasmo, te recuerda lo que tienes, y lo que realmente vale la pena. A partir de ahí, podemos fijarnos un objetivo, que complemente lo que ya tenemos, pero que no lo supla o ensombrezca su atención, disfrutar por el camino, luchar por lograrlo, y ¡tarde o temprano alcanzarlo!

Cuando dejamos de estar enfadados por no tener la vida que merecemos, valoramos lo que ya poseemos y luchamos por lo que pretendemos, ¡empezamos a vivir la vida que tenemos!

Así pues doy gracias porque tengo una familia y unos amigos maravillosos, una pareja inmejorable, que me cuida y apoya hasta ni cuando yo misma me aguanto, un grupo de Ángeles y Ktharsycos adorables y una vida, aunque a veces con baches por el camino, plena de aprendizaje y momentos maravillosos e inolvidables.

Tengo claro que con esfuerzo y con tesón alcanzaré mi meta, ¡mi proyecto personal y profesional!
¡Sé que algo grande me espera, y lo voy a conseguir!

Por tanto, dejemos de estar enfadados, enfoquémonos en lo que queremos alcanzar, pero saboreando y disfrutando lo que tenemos, seguro que así los surcos que nos vayamos encontrando por el camino, no serán capaces de irritarnos más de lo normal. 

"Los baches en la vida son obstáculos que pueden dificultar el camino pero no impiden reanudar su marcha y disfrutar de ella"

#CambiaParaCambiarElMundo