martes, 24 de marzo de 2015

¿HALAGAR O NO HALAGAR? ¡He ahí la cuestión!



¿Por qué hay personas que se empeñan en criticar y reprochar a los demás constantemente?, ¿Por qué hay personas que se creen el ombligo del mundo y que hay que actuar de una forma u otra para no molestarles?, ¿Por qué hay personas que se empeñan en ver la parte negativa de los demás (sin ver la suya propia) y son incapaces de reconocer lo positivo?, ¿Por qué cuesta tanto realizar cumplidos y ver el lado bueno de las cosas?, ah!! y ¿Por qué hay personas que se encargan de pasear sus críticas hacia los demás, a sus anchas?...con éstas personas, cría fama y échate a dormir!! :)

Y es que en ocasiones, somos unos cracks regalando a los demás nuestras críticas y omitiendo halagos. ¡Recibimos y emitimos muchos menos elogios que reproches! ....eso sí, cuando conviene, ¡la cosa cambia!

Pues he de decir que a mí me encanta emitir y recibir adulaciones, ¡es una inyección de motivación extraordinaria!...y el que diga lo contrario, ¡MIENTE!

Está claro que hay críticas constructivas y que sirven para mejorar, pero ¿siempre criticar y casi nunca "piropear"? ¿Una vida sin sonrisas? No, ¡gracias!

El halago, transmite la estima de los demás hacia nosotros, y por supuesto, aumenta nuestra propia autoestima. Podemos tener seguridad en nosotros mismos y estar contentos con nosotros mismos, pero también nos agrada que los demás vean nuestras cualidades, incluso las que en ocasiones ni habíamos tenido en cuenta, y que nos las expresen.

Por ejemplo, una persona que sólo recibe críticas en su trabajo, acaba pensando que realmente hace las cosas mal y que nunca va a llegar a ser bueno en lo que hace, lo cual desmotiva y provoca la disminución de la eficacia, ¿no creéis? Seguramente no influirá a todo el mundo de la misma manera, ni en el mismo grado, pero estoy convencida de que influye. Y esto, es aplicable a todo ámbito de nuestras vidas. ¡Qué bien suenan los mimos y los reconocimientos positivos en nuestros oídos, tanto en nuestra vida personal como en la vida profesional!

¿Tan difícil es reconocer y agradecer un buen trabajo? ¿Tan difícil es preocuparse por los recursos humanos de una organización, hablar con ellos, preguntar, averiguar el porqué de una posible desmotivación? La muestra de interés, el cuidado y el mimo repercute positivamente en la MOTIVACIÓN y en consecuencia, ¡en el rendimiento y beneficio de todos!

Y en el terreno personal, ¿tan difícil es transmitir afecto y cariño a tus amig@s, familiares o pareja? ¿Por qué hay personas que salen corriendo o se agobian con ciertas muestras de estima, recibiendolas como algo más allá del simple acto de ser afectuos@?

Y es que, en mi opinión, estamos demasiado condicionados a actuar o no de determinada manera, por el hecho de que el resultado sea que la otra parte se desvíe a un lado o a otro. Hagamos lo que sintamos en todo momento, claro está sin dañar a nadie....y si sentimos expresar afecto, ¡hagámoslo! sin pensar, (perdonar la expresión): ¡QUE LA ESTAMOS CAGANDO!


Para finalizar, como es habitual comparto con vosotr@s un vídeo. En este caso se trata de un cortometraje: "Abrazos" del Alemán  Badly Drawn Boy, ganador de un festival de cortos en Europa

Es increíble el poder que tiene un abrazo, una demostración de afecto y una muestra de atención e interés. Son ingredientes básicos de cualquier fórmula para curar "heridas en las personas". ¡Creo que el mundo necesita más de ésta MEDICINA!

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