lunes, 24 de abril de 2017

¿VIVES PARA TRABAJAR O TRABAJAS PARA VIVIR?



Mi abuelo siempre me decía: “Laura, hay que trabajar para vivir, no vivir para trabajar” ¡y que razón tenía! Lástima que hoy en día, muchas personas trabajan para sobrevivir y sobreviven a costa de invertir muchas horas mal recompensadas y poco valoradas.

Haciendo alusión a la psicología humanista, Abraham Maslow propuso la “Teoría de la Motivación Humana”, la cual trata de una jerarquía de necesidades y factores que motivan a las personas; esta jerarquía identifica cinco categorías de necesidades y considera un orden jerárquico ascendente de acuerdo a su importancia para la supervivencia y la capacidad de motivación. Es así como a medida que el hombre va satisfaciendo sus necesidades surgen otras que cambian o modifican el comportamiento del mismo; considerando que solo cuando una necesidad está “razonablemente” satisfecha, se disparará una nueva necesidad.


Las cinco categorías de necesidades son: fisiológicas, de seguridad, de amor y pertenencia, de estima y de auto-realización; siendo las necesidades fisiológicas las de más bajo nivel. 



Desafortunadamente, hay quien no tiene el privilegio de cobrar un sueldo mínimamente digno, acorde con su formación, su experiencia y su valía. Es más, ni acorde con el volumen de trabajo, responsabilidades y funciones del puesto. Bueno, y si entro en el debate del salario digno en España, no acabo el post, en fin, ¡vergonzoso!

Para tener más o menos “dignamente” cubiertas algunas de las necesidades planteadas, por ejemplo una fisiológica como la alimentación, y otras de seguridad (recursos, propiedad privada, salud…), hay que hacer malabares, y en ocasiones se convierte en la dinámica de la pescadilla que se muerde la cola, ya que para que una necesidad está “razonablemente” satisfecha, pueden surgir otras que cambien o modifiquen situaciones.

Estamos postrados ante una sociedad que nos ahoga en la desdicha de su consumismo, de su avaricia y su necesidad de poder.

Una sociedad donde se señalan más los fallos y los tropiezos de las personas, que las veces que son capaces de levantarse. Por lo que muy pocas personas se arriesgan a salir de su zona de confort o a probar nuevos retos, por miedo a fallar, a equivocarse o no cumplir las expectativas marcadas.

Desde pequeños nos encaminan a  esforzarnos en mejorar nuestras carencias en lugar de potenciar nuestros talentos. Al final nos educan para ser uno más, para no destacar en la multitud, para seguir un camino determinado y seguir participando de este sistema. Es como si necesitáramos hacer lo mismo que todos para ser felices.

Nos educan para ir a la escuela, a la universidad y para buscar una carrera que se acomode a nuestras perspectivas de futuro. ¡Venga vale!, ¡tragamos!, ¡tienen razón! (no bromeo, ¡eh!, que soy de las que cree en la importancia del estudio y la formación para el desarrollo personal y profesional). Si bien es cierto, aunque en mi caso decidí que así fuera, no necesariamente ha de ser formación universitaria ¡por narices!.

¡Vale! Comenzamos a currárnoslo, a luchar por nuestros sueños y por nuestras metas. Finalizamos los estudios, (en muchos casos al mismo tiempo trabajamos para costeárnoslos), buscamos empleo incansablemente, hasta que después de darnos infinitas veces con la puerta en las narices por no tener experiencia, conseguimos trabajo.

Llega un momento en que nos hemos formado como personas y profesionales, y aunque por supuesto siempre hay cosas por aprender, controlamos y manejamos con soltura nuestra profesión. Vamos, ¡que somos especialistas en la materia!, lo normal, ¿no? ¡Es lo que tiene la experiencia! ¿Y por qué esta no se valora como tendría que valorarse?

Cuando existe experiencia previa, la posibilidad de error, aunque no desaparece, lógicamente desciende, ¡se adquiere más capacidad para levantarse! Existe una eficacia y destreza que permite desde el día uno comenzar a ser productivo.

El eterno debate de contratar a jóvenes sin experiencia o no tan jóvenes con experiencia, siempre estará en auge. Desde mi punto de vista, como en todo, existen pros y contras, pero lo que está claro en mi opinión, es que la experiencia y las habilidades adquiridas a lo largo de los años, son un valor añadido para las empresas. Ahorran capital al tener que invertir menos en capacitar a los trabajadores: tiempo, recursos y personal. ¿Pero qué ocurre?, que ese valor añadido se paga, y lamentablemente muchas empresas no están dispuestas a hacerlo.

Entonces…como he comentado antes, ¡entramos en la dinámica de la pescadilla que se muerde la cola!, pfff de verdad, ¡que lucha! :)

Al hilo del valor añadido y de la efectividad, existen muchos tipos de relaciones que tendremos a lo largo de nuestra vida: con la  pareja, con la familia, con los amigos… ¡con el trabajo! Pues como en toda relación, hay distintos aspectos que son muy importantes a tener en cuenta y a llevar a cabo para que fluya de manera efectiva. En el caso del trabajo, por ejemplo, hay áreas que han de gestionarse con la importancia que requieren para que la relación sea sana y duradera. Podríamos citar la necesidad de la valoración positiva hacia tu trabajo, el reconocimiento, la motivación, el reparto acorde de responsabilidades con nivel de conocimiento y experiencia, el trato entre superiores y empleados, el trato entre compañeros, el salario, la conciliación laboral-familiar, la igualdad entre hombres y mujeres, el estrés, etc. Si esto no se encuentra en equilibrio, tarde o temprano caerá.

Por ejemplo, ¿qué ocurre con los salarios que ofrecen muchas empresas?, ¡que son irrisorios para la carga de trabajo y estrés que soportan muchas personas!
Creo que hemos llegado a un punto en que si nosotros mismos nos valoramos, no podemos esperar que los demás lo hagan.

Y es que hoy en día, el tema del salario se ha convertido en tabú, ¡tenemos que dar las gracias por tener trabajo y no quejarnos!, ¡es lo que hay!, ¡la crisis!
Pero justamente el salario, aunque por supuesto no es lo principal, es una de las grandes motivaciones en el trabajo y en muchos casos hay quienes aceptan esos salarios irrisorios precisamente porque tienen que “sobrevivir” y tratar de cubrir algunas de las necesidades de las que hablaba antes.

¿Qué es lo que pasa?, que cuando llega un punto en el que los trabajadores se implican, dan todo de ellos, dedican más horas de las que les pagan y lo abarcan todo sin recomensa, pues evidentemente se desmotivan y se produce la famosa rotación de puestos.

Cuando los empleados se sienten desatendidos en su desarrollo profesional, es que algo falla en las políticas de la empresa encaminadas a retener el talento, y cuando un profesional está en un puesto por el que no siente motivación, la compañía está desperdiciando un activo importante. Si el equilibrio entre lo material, lo profesional y los valores de la empresa no van alineados, tarde o temprano el trabajador se planteará si abandonar o no su trabajo, ¡y hay mucho valiente que no tiene miedo de salir de su zona de confort! ¡Doy fe!

Por su puesto, el valor más importante para los trabajadores no ha de ser únicamente el salario. Está claro que es importante, pero valores tales como el desarrollo profesional, desde mi punto de vista, considero que aporta una enorme motivación. Y no tiene que ser obligatoriamente un desarrollo por una posición más alta en la jerarquía, pero si por el acceso a nuevos puestos con nuevas responsabilidades y nuevos incentivos.

A mi modo de ver, las empresas se tendrían que preocupar en retener al mejor talento y evitar que no se vaya a la competencia, ya que tarde o temprano, esto les pasara factura, ¡y de las caras!

Existe la idea de que el hecho en sí de trabajar facilita la estabilidad económica, que traducido en otras palabras, da la seguridad y el billete de acceso a las metas que nos propongamos. Sin embargo, por buscar la seguridad, muchas veces hay quien se conforma con cualquier tipo de trabajo que medio (o no tan medio) se acomode a los ingresos que necesita para “sobrevivir”

Llega un momento, en que se exige más y más, terminándose por no valorar las pequeñas cosas que también se consiguen con sacrificio. No debemos olvidar que somos los únicos responsables de que nuestra vida sea plena, placentera y valorada. ¡Somos sumamente importantes!, tenemos que aprender a darnos el valor que nos merecemos y luchar porque se nos valore de tal forma. No tenemos que conformarnos con lo que “necesitamos”, sino ¡luchar por lo que nos merecemos!

Y vosotros, ¿qué opinais al respecto?

martes, 21 de marzo de 2017

¡AHORA ME ENFADO Y NO RESPIRO!



En primer lugar, pedir disculpas a los seguidores del blog por mi ausencia en estos tres primeros meses del 2017. Me he propuesto sacar tiempo de donde no lo tengo para retomar mi actividad bloguera, para prestar con ello mi apoyo a quien más lo necesite y además darle un impulso a mi marca personal.

En segundo lugar, comentar que no he estado escribiendo en mi blog pero si lo estoy haciendo en una novela. Os cuento porque esto también puede interesaros. Soy coautora de K-Thar-Sys. 1ª Novela multiautor en la que participo como escritora junto a un grupo de grandes profesionales.


Cada día descubriréis un nuevo capítulo de nuestra novela, escrito por un autor diferente, el cual tendrá que hacerlo a partir del punto en que se encuentre la obra cuando la lea, al mismo tiempo que el resto de los suscriptores. A las 12:00 horas de cada día se publica un capítulo. Desde el 12 de enero  2017 no hemos fallado a nuestra cita y ¡cada vez está más interesante!


Podéis seguirnos: 

En nuestro canal youtube: 
https://lnkd.in/dbXnYNV 
En Instagram: 
instagram.com/ktharsys


¡Cuando haces pop...ya no hay stop! Eso es lo que pasa cuando lees el primer párrafo de esta novela. Os recomiendo que no la dejeis pasar por alto y empecéis a leerla, ¡os enganchará! https://ktharsys.blogspot.com.es



Dicho esto…

¡A veces la vida sube el volumen y te irrita los oídos!

En la vida como en la carretera, encontramos baches. Unos son más grandes que otros, algunos más profundos, otros más amplios, otros más peligrosos…; pero sobre todo, son inoportunos y casi siempre estropean un trayecto de lo más agradable. 

En ocasiones, la vida es injusta para muchos y las personas solemos aferrarnos a nuestros descontentos y enfados, arrastrándolos más tiempo de lo normal o de lo que nuestra “salud mental y emocional” pueda soportar. 

Tenemos la fea costumbre de cebarnos con algo que nos produce malestar, comportamiento que termina por repercutir en muchos más ámbitos de nuestra vida, al igual que la manzana podrida que termina pudriendo las demás del cesto.

Y es que las malas rachas son esos nubarrones que tiñen de gris algunos momentos de nuestra vida. Algunas veces se marchan igual que vienen, pero otras veces se instalan “a bocajarro y sin anestesia”, y no hay forma de que se vayan…; bueno sí que hay forma, ¡echándoles!, nosotros tenemos el poder y la autoridad para conseguirlo, pero ¡a veces parece tan difícil!, ¿verdad?

Recientemente yo me he encontrado con un súper nubarrón encima, cargado de lluvia, relámpagos, rayos, truenos y… ¡centellas! Y ahora que parece que empieza a marcharse, lo veo desde otra perspectiva. Es cierto que hay muchas cosas en mi vida que me parecen injustas, que quiero cambiar o alcanzar, y esto me produce frustración, rabia e impotencia. Pero cuando estamos enfadados con el mundo, esto provoca problemas en las relaciones interpersonales, en la consecución de nuestros objetivos, ¡en tener la mente clara y dispuesta para la acción! Cuando estamos enfadados, y me incluyo sin tapujos, podemos ser espinosos a la hora de tratar a los que nos rodean, sin darnos cuenta y sin intención, pero podemos herir a los demás, reaccionando injustamente. Todo esto, está claro que agrava cualquier contratiempo que tengas, por tanto, hemos de “echar al nubarrón”, ¡antes de que sea tarde!

Cuando nos forjamos unas expectativas demasiado altas y éstas no se cumplen, nos desmotivamos. Pero es que a veces, en lugar de analizarlas, ajustarlas, y actuar de nuevo, queremos que el mundo cambie y se ajuste a nosotros para satisfacerlas. ¡Si claro!, ¡que listos! 

¡Pues yo me planto!, la vida es muy corta y hay que disfrutarla al máximo. ¡Qué manía con centrarnos en lo que no tenemos y pasar por alto, sin dar las gracias, ¡lo que tenemos!

La gratitud es el combustible del entusiasmo, te recuerda lo que tienes, y lo que realmente vale la pena. A partir de ahí, podemos fijarnos un objetivo, que complemente lo que ya tenemos, pero que no lo supla o ensombrezca su atención, disfrutar por el camino, luchar por lograrlo, y ¡tarde o temprano alcanzarlo!

Cuando dejamos de estar enfadados por no tener la vida que merecemos, valoramos lo que ya poseemos y luchamos por lo que pretendemos, ¡empezamos a vivir la vida que tenemos!

Así pues doy gracias porque tengo una familia y unos amigos maravillosos, una pareja inmejorable, que me cuida y apoya hasta ni cuando yo misma me aguanto, un grupo de Ángeles y Ktharsycos adorables y una vida, aunque a veces con baches por el camino, plena de aprendizaje y momentos maravillosos e inolvidables.

Tengo claro que con esfuerzo y con tesón alcanzaré mi meta, ¡mi proyecto personal y profesional!
¡Sé que algo grande me espera, y lo voy a conseguir!

Por tanto, dejemos de estar enfadados, enfoquémonos en lo que queremos alcanzar, pero saboreando y disfrutando lo que tenemos, seguro que así los surcos que nos vayamos encontrando por el camino, no serán capaces de irritarnos más de lo normal. 

"Los baches en la vida son obstáculos que pueden dificultar el camino pero no impiden reanudar su marcha y disfrutar de ella"

#CambiaParaCambiarElMundo



lunes, 19 de diciembre de 2016

¡COMO UN POEMA DE NAVIDAD!



Como todos los años a estas alturas, escribo un post felicitándoos las Navidades, ¡y este año no iba a ser menos!

En esta ocasión quiero compartir con vosotr@s un poema muy “dulce”, y dadas las fechas en las que estamos, es bastante idóneo, por título y por contenido. Teresa Hernando de Felipe lo compartió en el grupo de “ÁNGELES” del que formo parte y ¡me encanto!...con tu permiso, Teresa ;)


Poema 'Golosinas'
MI ALMA TIENE PRISA

Conté mis años y descubrí que...

Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces: los primeros los comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a saborearlos profundamente.

Ya no tengo tiempo para reuniones interminables donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.

Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.

 Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.

Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…

Sin muchos dulces en el paquete…

Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.

Que sepa reír de sus errores.

Que no se envanezca con sus triunfos.

Que no se considere electa antes de hora.

Que no huya de sus responsabilidades.

Que defienda la dignidad humana.

Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.

Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.

Quiero rodearme de gente que sepa tocar el corazón de las personas...

...gente a quien los golpes duros de la vida le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.

Sí, tengo prisa por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.

Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan.

Estoy seguro que serán más exquisitos que los que hasta ahora he comido.

Mi meta es llegar al final, satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.

Tenemos dos vidas y la segunda comienza cuando te das cuenta que sólo tienes una.
Mario de Andrade
(Brasil, 1893-1945)


Así que… ¡a vivir!, que la vida no tiene que ser perfecta ¡para ser maravillosa!

...y es precisamente eso con lo que debemos quedarnos de estas fechas...con estar unidos (aunque por circunstancias, sea en la distancia), con el significado de la familia, con el de la amistad, con la alegría, con la motivación, con no perder la esperanza, con ser tenaz, con ser luchadores y con mantener siempre, siempre...¡¡la ilusión!!

¡Gracias a tod@s por estar ahí, por compartir siempre un poquito de vosotr@s en mis post!


domingo, 4 de diciembre de 2016

¡CAMBIA...PARA CAMBIAR EL MUNDO!



Vivimos en la era del cambio, y cada vez es más evidente, que no sobrevive el más fuerte, sino el que mejor se adecua a dicho proceso, el que se transforma, ¡el que se reinventa!

A pesar de todas estas evidencias, nos cuesta cambiar. Pero es que…¡ni tanto ni tan calvo!...hoy en día impera la frase: “hay que salir de la zona de confort”, aderezada con pautas a seguir que parecen ser extraídas de recetas mágicas para conseguirlo en un abrir y cerrar de ojos. Y como dice Héctor Trinidad, “la sociedad actual nos vende la idea de que es muy “fácil” triunfar sin apenas esfuerzo. Pero de fácil y sin esfuerzo nada. Se puede hacer, claro que sí, pero con preparación, planificación, esfuerzo, constancia y… (¡Leed el libro y sabréis qué palabra va ahí!)" 😊

Todos tenemos la capacidad de resolver problemas y adaptarnos a situaciones nuevas, a circunstancias y retos que se nos plantean, pero es necesario entrenar esa competencia y habilidad.

Yo me niego a conformarme con la mera adaptación, y al ¡ayyy Virgencita que me quede como estoy! No tenemos porqué aceptar las cosas como vienen y resignarnos a pensar que esto es lo que hay y mientras no vaya a peor tampoco me voy a quejar. ¡De eso nada! Tenemos que actuar e intervenir en nuestra propia vida.
En mi caso, más de una vez me he dicho, Laura si no te gusta dónde estás, ¡muévete que no eres un árbol!

En estos momentos vuelvo a sentir que necesito un cambio y que preciso de la energía suficiente para luchar por alcanzar mis sueños y mis retos, ¡sobre todo los profesionales! 

Como he dicho en muchos de mis post, cuántas veces hemos tenido la sensación de que estamos estancados, o personalmente, o emocionalmente, o económicamente, o laboralmente o...¡una mezcla de todos los casos! y queremos emprender un cambio, pero no acabamos de atrevernos. Pues bien, como dice Albert Einstein: "si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo”

Cuanto antes decidamos que es la hora de acabar con lo que no nos motiva y nos produce frustración, antes podremos dedicar todos nuestros esfuerzos a construir y efectuar esos cambios. Estoy convencida de que el entorno empezará a responder positivamente cuando nos enfoquemos y planifiquemos lo que queremos con claridad.

Y es que cuando hacemos cosas, ¡pasan cosas!, ¡evitemos la comodidad!

¿Y por qué os cuento todo esto?

En el anterior post os presentaba a Héctor Trinidad Quejada, autor del libro CAMBIA…para CAMBIAR EL MUNDO, “un cazador de ángeles en busca de su SUEÑO” 

Hace un mes y poco, recibí un correo de Héctor pidiendo la colaboración a un grupo de personas del mundo de los RRHH y del desarrollo personal, entre las que yo me encontraba, para promocionar su libro. Éste, se trata de un ejemplar de “desarrollo personal orientado al emprendimiento, personal o profesional”.

El procedimiento era el siguiente: él nos enviaba el libro, lo leíamos y, si nos parecía bueno, le ayudábamos en la promoción. De momento más de 71 de nosotros  le dijimos que sí, y de ahí que se nos apode como “ÁNGELES” 

El movimiento comenzó a fluir muy rápido y cada vez iba cogiendo más forma, adhiriendo más actividades e ideas, entre otras ir a la “CAZA de los ÁNGELES” que dijeron sí y conocerlos en persona.

El libro, “se trata de una obra escrita desde lo más profundo de su SER, en la que intenta ayudar a todo aquel que se encuentre en un momento vital en el que no le gusta lo que hace, o que las circunstancias le han puesto en serias dificultades y no sabe cómo reorientar su vida”. 

Comparto con vosotros la sinopsis del libro tal y como nos la presentó Héctor:

“Todos tenemos SUEÑOS que, de una manera u otra, no llegamos a cumplir. Este hecho nos genera frustración porque la sociedad actual nos da a entender que la lucha por esos SUEÑOS es algo muy fácil que todos podemos conseguir sin apenas esfuerzo.
Pero, ¿de verdad es tan fácil como nos lo quieren hacer ver?
Te aseguro que no, y te lo digo desde la experiencia de alguien que, hace ya más de siete años, decidió de manera INQUEBRANTABLE comenzar ese camino de lucha por sus SUEÑOS.
Aunque mi camino está siendo apasionante, te aseguro que no es nada fácil y, echando la vista atrás, me gustaría haber tenido una guía que me dijera todas las cosas que debía tener en cuenta.
Ese es el motivo que haya escrito este libro para ti, para que juntos comencemos un CAMINO por la LUCHA POR TUS SUEÑOS, y lo haremos en dos fases:
-     Una primera en la que realizarás un proceso de AUTOCONOCIMIENTO, fundamental para que tengas herramientas que te hagan superar TODAS las dificultades que te encuentres en el camino.
-     Una segunda en la que diseñarás, de manera estructurada, un PLAN que será tu MAPA DEL TESORO, el cual deberás seguir para conseguir tu OBJETIVO.
(Héctor Trinidad Quejada)


Héctor nos retó a leer el libro y nos dijo que al que primero lo terminara lo obsequiaría con el primer libro que saliera impreso del “horno”, con su dedicatoria. ¡Concha Zancada fue la ganadora del reto!

Actualmente yo ya me he leído el libro, y aunque no gané ese reto, gané otro. 😊

Os cuento:

Cada uno de los “Ángeles” elegimos un día para publicar, a medida que fuéramos leyendo el libro, lo que se nos ocurriera en referencia a éste y así apoyar en la promoción. Yo elegí el 04/12/2016 para publicar una reseña del libro en mi blog. Pero a medida que iba leyendo el libro, se me iban ocurriendo mil cosas, y pensé en publicar un post previo a la fecha, para dar a conocer la parte HUMANA del autor, presentar a Héctor en “sociedad” y ¡dejar la miel en los labios hasta la fecha de la reseña! De aquí que surgiera la idea de la entrevista publicada el 21/11/2016. 
Héctor me lanzó un nuevo reto, y me dijo que si conseguía sorprenderle me mandaría el libro impreso a casa, y… ¡RETO CONSEGUIDO!, ¡¡¡que ilusión!!!



Desde mi punto de vista es un libro más que fantástico, de lectura amena y entretenida, cercano, real (os sentiréis identificados en casi todas las situaciones expuestas), perfectamente estructurado, práctico (Héctor plantea una serie de ejercicios que nos ayudan a conocernos mejor, a practicar el control de nuestras emociones, a planificarnos…) y sobre todo hace que nos prestemos atención, que pasemos tiempo a solas con nosotros mismos y que nos planteemos muy en serio luchar por nuestros sueños, hacer algo grande. Y según Héctor (yo lo comparto), no podemos hacer algo grande si no cambiamos nosotros


Así que,  después de contaros todo esto, de poneros en situación y de deciros que si sois de los que sueñan muy alto y queréis un cambio, y por qué no, cambiar el mundo, ¡os animo de corazón a que leáis el libro!, no os arrepentiréis, ¡palabra de ÁNGEL!

Comparto un enlace donde podéis comprarlo, ¡sería un fantástico regalo de navidad!

Además lo podéis encontrar en AMAZON y en la CASA DEL LIBRO

¡Vamos! uniros al movimiento de cambio, ¡CAMBIEMOS...PARA CAMBIAR EL MUNDO! 

lunes, 21 de noviembre de 2016

¡DESCUBRIENDO A UN CAZADOR DE ÁNGELES!









En este post, voy a tratar de “desvestir humanamente” a Héctor Trinidad Quejada.

Aunque leyendo su libro, es factible atisbar la parcela más personal y privada de Héctor, hasta que tengáis la oportunidad de leer “CAMBIA…para CAMBIAR EL MUNDO” (en el siguiente post os hablaré de tal ejemplar) ¡os quiero dejar con la miel en los labios! y me gustaría mostraros, desde un tono “coloquial y directo”, la parte humana y más cercana del autor del libro, “un cazador de ángeles en busca de su SUEÑO”  

Como Héctor me trasladó, y para poneros en antecedentes, “se trata de una obra escrita desde lo más profundo de su SER, en la que intenta ayudar a todo aquel que se encuentre en un momento vital en el que no le gusta lo que hace, o que las circunstancias le han puesto en serias dificultades y no sabe cómo reorientar su vida”.

¡Vamos allá!

Y… ¿qué es eso de “cazador ángeles”, Héctor?

Hace aproximadamente un mes le pedí a una serie de referentes del mundo de los RRHH y el desarrollo personal ayuda para promocionar mi libro. El mecanismo es muy fácil, yo se lo enviaba, ellos lo leían y, si les parecía bueno, me ayudarían en la promoción gracias a su “influencia”. De momento 71 de estos grandes referentes me han dicho SI, ellos son mis ÁNGELES, y como han dicho que SI sin conocerme en persona, me voy a su caza, para verlos, darles las gracias y un abrazo, por eso “Cazo Ángeles”

 ¿Cómo surgió la idea de escribir “CAMBIA…para CAMBIAR EL MUNDO”?

Porque todos tenemos algo extraordinario que regalarle al mundo, pero no tenemos valor de sacarlo hacia afuera. Además, la sociedad actual nos vende la idea de que es muy “fácil” triunfar sin apenas esfuerzo. Por eso yo quiero tumbar ambas cosas que considero que no son ciertas:

En primer lugar, claro que podemos hacer cosas INCREÍBLES y EXTRAORDINARIAS y ser FELICES VIVIENDO LA VIDA QUE QUEREMOS.
- De fácil y sin esfuerzo nada. Se puede hacer, claro que sí, pero con preparación, planificación, esfuerzo, constancia y…(lee el libro y sabrás qué palabra viene aquí)

¿Qué les dirías a los lectores de esta entrevista acerca de “CAMBIA…para CAMBIAR EL MUNDO”?

Que lo lean y que lo SIENTAN, que se dejen llevar por la aventura que he preparado para ellos, que disfruten cada línea, cada pregunta que les voy a hacer, que sean sinceros consigo mismo, que dediquen unas horas de su vida a reflexionar sobre sus respuestas y que, al finalizarlo…se comprarán un gran cuaderno…seguro.

¿Cuál es la mayor locura que has cometido en tu vida, o…la qué te gustaría cometer?

Jajaja, es que yo creo que lo que hago no son locuras, otros sí lo ven así, pero yo no. (mi hermano dice que le doy una vidilla a la vida)
Creo que mi gran locura está por llegar…y llegará. 
Mientras tanto…lo que otros llaman locuras, yo lo llamo vida.

¿Cuál ha sido tu mayor atrevimiento en la vida? 

Vivir mi propia vida, la que quería vivir, tomar la decisión INQUEBRANTABLE y hacerlo.

¿Cuál es tu palabra favorita? , y ¿cuáles son las palabras que más usas? 

Mi palabra favorita es PERSONAS, y las que más uso, depende si estamos hablando en el ámbito personal o profesional.

En el ámbito personal: amor, por favor, gracias, lo siento, te quiero, enhorabuena, que bonito, qué chula, guapa…(es que tengo dos niñas de dos años)

En el ámbito profesional: pasión, comunicación, ilusión, empatía, amabilidad, liderazgo, entrega, futuro…y cambio, siempre cambio.

¿Cuál ha sido la última vez que has llorado?

Jo, resulta muy curioso que me hagas esa pregunta, porque yo soy muy llorón, pero antes de cambiar mi vida, lloraba de rabia, de frustración, de impotencia, de ira…Ahora lloro, pero distinto, sobre todo de emoción. 
¿La última? Ah si, este verano en Oropesa del Mar, cantando en un karaoke “Resistiré” del Dúo Dinámico (esa canción significa mucho para mí)

¿Qué aprecias más de tus amigos y familia? 

Que me apoyan, aunque muchas veces no me entienden.

¿Qué es para ti la felicidad perfecta? 

Hacer sonreír a los demás, a mis hijas, a mi mujer, a mi familia, a mis amigos, mis compañeros, mis alumnos, mis clientes, a cualquier persona con la que me relacione…directa o indirectamente. Ojalá pudiera hacer sonreír a todo el mundo (sonreír, no reír de contar chistes).

¿Qué o quién es el amor más grande de tu vida? 

Mis dos hijas, Noa y Alexandra, Alexandra y Noa.

¿Qué es lo que más te disgusta de ti mismo?

Que aunque lucho porque cada vez se produzca menos, el MIEDO me sigue paralizando…a veces.

¿Cuál es tu miedo más grande? 

Jajaja, si lees el libro lo sabes, lo cuento con detalle, y es verdad, aunque no te lo creas.

¿Cuál ha sido la situación más embarazosa de tu vida?

Uy, he tenido muchísimas en las que he dicho “tierra trágame”, pero cuento mucho una en la que era el presentador de la función de Navidad en el teatro municipal de mi ciudad, tenía preparado un guion de 2 minutos entre acto y acto, y en uno de los cambios se cayó el decorado, por lo que tuve que improvisar durante 15 minutos, delante del telón, en 15 centímetros de suelo, ante 800 personas, mientras lo arreglaban.

En ese momento decidí hacerme especialista en comunicación y en “cómo hablar en público”, no quería que me volviera a pasar.

Si fueras invisible por un día, ¿qué sería lo primero que harías?

Si me lo hubieras preguntado hace 20 años te hubiera dicho robar un banco o espiar a alguna chica desnuda. Hoy haría dos cosas, ayudar a alguien sin que lo supiera y gastar alguna broma a algún amigo (o a mi hermano).

¿Qué es lo que más detestas?

La desigualdad social tan obscena que existe en muchos lugares de este planeta.

¿Cuál es la cualidad que más te gusta en las personas?

La empatía, todos queremos tenerla y casi nadie la tiene.

¿Cuál es tu estado emocional más común? 

Hace 10 años te hubiera dicho que estaba bastante bipolarizado. Ahora…equilibrado, aunque siempre tiendo al optimismo, pero sin euforia.

¿Desearías tener algún talento en especial?

Cualquiera que me permitiera desarrollar mi lado artístico, ha estado reprimido muchos años.

¿Qué virtud consideras que está más sobrevalorada? 

La prudencia.

¿A qué persona admiras? 

A mis hijas, a las dos, las admiro y las miro, y no me canso de hacerlo. Admiro su determinación, su valentía, su coraje, su ilusión por las cosas pequeñas, por todo lo nuevo…y me siento totalmente responsable de que SIEMPRE tengan ese brillo y esa ilusión.

¿A qué personaje histórico admiras?            

No creo en grandes líderes, ni en grandes mitos, solo creo en PERSONAS, no creo que ningún personaje histórico hubiera podido conseguir NADA solo, por eso siempre pondría en primer lugar a todas las personas que hacen que las cosas sean posibles, que son todas las personas que siguen a los que salen en los libros, pero que fueron los que hicieron que las cosas fueran posibles.

¿Cuál es tu lema?

Sueña alto, muy alto…cambia y cambia el Mundo.

¿Cuál consideras que ha sido tu mayor logro hasta ahora? 

Mis dos hijas, sin lugar a dudas.

Y por último, aunque si quieres continuamos otro día, ¿qué esperas de este libro?

Que cambie la vida del que lo lea y que después, comience a cambiar…para cambiar el mundo.


¡Gracias Héctor!, ha quedado una entrevista genial, sincera e íntima ¡estoy convencida de que el objetivo de ésta se alcanzará con creces! Me alegra que “te haya hecho pensar, y no sobre el libro, sino sobre ti”

Para finalizar, he de decir que yo tengo el placer de ser uno de “los ángeles de Héctor”. Y antes de empezar a leer el libro, ¡supe que iba a ser bueno! Actualmente estoy llegando a final y corroboro mi pensamiento.  

La verdad es que me está dando mucho que pensar, y sinceramente, estoy en un momento en el que ¡necesito un cambio y preciso de la energía suficiente para luchar por alcanzar mis sueños, sobre todo profesionales! Uffff y si lo pienso, tengo muchos mini-sueños más por alcanzar… ¡ayyy necesito mucha planificación, no tengo tiempo! Jejeje 

Lo que tengo claro es que principalmente es necesario un cambio de actitud, y eso es lo que me parece más delicado, ya que requiere de un proceso de análisis y autoconocimiento riguroso, así como práctica y la gestión correcta de las emociones. En el libro Héctor plantea una serie de ejercicios que nos ayudan con esto. 

Como dice Teresa Hernando de Felipe, (otro de los ángeles), este libro “nos está encontrando a cada uno de nosotros en momentos personales diferentes.” 

Estoy encantada de formar parte de este cielo por el que transitamos, de momento 71 ÁNGELES. ¡Me está aportando un gran enriquecimiento personal y una motivación extra! y espero en algún instante, poder coincidir personalmente con ellos y con el artífice de éste movimiento para “CAMBIAR EL MUNDO”: Héctor Trinidad Quejada. 

¡Propaguemos el virus entre tod@s!